Este lunes, 23 de marzo de 2020, falleció el doctor José García González. Su muerte, aunque esperada dada la corta pero tan dura enfermedad a la que no pudo derrotar, nos hizo sentir de inmediato la gran pena que la noticia nos produjo. Pepe García, amigo, compañero, gran psiquiatra y gestor de Servicios de Salud Mental, nos había dejado. Que gran pena saber, además, que estábamos en un momento donde el confinamiento por esta terrible pandemia que atravesamos dificultaría que amigos y compañeros pudiéramos apoyarnos mutuamente y que pudiéramos apoyar a Gerda y a sus hijos con la intensidad que nos sale del fondo del alma.

Conocí al Dr. García González en el Hospital Psiquiátrico de Oviedo en 1970. Joven adjunto entonces, especializado en Psiquiatría en Alemania, era para todos nosotros, especialmente los residentes, un referente por su excelente formación clínica, su inteligencia aguda, su serenidad y sensatez.

Dejó una gran impronta en la reforma y los conflictos que en los años 1971 y 1972 vivimos los profesionales del psiquiátrico de Oviedo, en la búsqueda de condiciones más justas de trabajo, sectorizar la asistencia psiquiátrica, introducir en ella conocimiento y humanidad. Él mejor que nadie reflejó esta época en su tesis doctoral. Más tarde, en el Sanatorio de Conxo, siguió enfrentándose con la necesidad de incorporar a la psiquiatría una dimensión social, humanista, donde las viejas estructuras del manicomio quedaran superadas.

Su coherencia tuvo para él un coste personal y profesional, fue motor activo de experiencias de Salud Mental innovadoras que crearon contradicciones en una sociedad que vivía los últimos coletazos de la dictadura, que acaba extirpando estas experiencias subversivas para las estructuras políticas del momento.

Ya en la década de los 80 las aportaciones de Pepe García a la Sanidad y a la Salud Mental adquirieron otra dimensión: participó como experto en el Informe Ministerial para la Reforma Psiquiátrica, fue presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatría de 1983 a 1986, asumió la responsabilidad de los Servicios de Salud Mental del Principado de Asturias como Director Regional. Más tarde será nombrado Consejero de Sanidad y Servicios Sociales de 1991 a 1993 y Consejero de Servicios Sociales de 1999 a 2003.

Encarnada su visión de la Salud Mental en una dimensión social, encontró en el modelo sistémico bases teóricas y herramientas terapéuticas que encajaban de modo coherente en una psiquiatría comunitaria. Contribuyó a la formación de este modelo de un buen número de profesionales asturianos, Carmen Rojero y yo misma fuimos a menudo invitadas a participar en cursos y seminarios sistémicos. No puedo olvidar que, en 1983, como organizador del Congreso de la AEN en Oviedo, abrió paso a la primera ponencia sobre el modelo sistémico en un congreso en España: “Paradigma Sistémico y Terapia de Familia”. O que el primer Programa PIR en España, clave para la creación ministerial de la Especialidad, lo impulsa en ese mismo año en Asturias, siendo Director Regional de Salud Mental de Asturias.

Nuestra asociación AESFASHU, tiene el honor de haber contado con Pepe García entre sus miembros, lugar que siguió ocupando incluso después de su jubilación. Cada una de las presidentas de nuestra asociación, Carmen Rojero, Begoña Olabarria, yo misma, tuvimos la suerte de acompañarle en diferentes momentos de lucha por la transformación de la Salud Mental.

Mi memoria repasa y encuentra tantos momentos cruciales en que tuve la oportunidad de escuchar su análisis: Oviedo, Conxo, de nuevo Oviedo, la declaración de Atocha impulsada recientemente por Begoña Olabarria….pude disfrutar de su aguda inteligencia y su serena combatividad.

Quiero aprovechar estas líneas para agradecer a su familia más próxima, su mujer Gerda, sus hijos Daniel y Noemí, por su generosidad que permitió a pacientes y profesionales disfrutar y enriquecernos con la profesionalidad y amistad de Pepe.

Querido Pepe, hemos despedido juntos a compañeros y luchadores entrañables, todos ellos están como fondo de estas líneas. Tu para nosotros sigues presente con tu legado y en nuestro recuerdo .Un fuerte abrazo, amigo, compañero.

 

TERESA SUÁREZ